domingo, 8 de noviembre de 2026

Proyecto de Ginebra,-Noviembre - GRATITUD

Ya queda menos para finalizar este año, y siempre es bueno dar las gracias aquellos personas que durante él nos han hecho de alguna manera más agradable el camino, 

Que mejor manera que ofrecer a todos ellas nuestra gratitud.

Ginebra, nos convoca a ello de una manera sublime con sus palabras llenas de esa gratitud que nos brinda y nos ofrece, y para ello nos obsequia con imágenes pintadas y fotografías, con su permiso me he decantado por las que de alguna forma me he sentido más cerca y hete aquí mi texto.

Más Proyectos Aquí 

GRATITUD

Miro esta flor blanca.

                          Robert Peek

Me miro a mí, en trazo de lápiz.

                           Andros karr

Y pienso en ustedes.

En todos los que en algún momento se subieron al tren de mi vida.

Algunos se quedaron una estación. Otros un viaje largo. Algunos solo me rozaron al pasar y me dejaron una flor en la mano. Y todos, todos me hicieron la vida más amable.

Gracias por subirse.

Gracias por quedarse el rato que quisieron quedarse.

Gracias por la palabra justa, por la risa compartida, por el silencio. Por enseñarme sin pretender enseñarme.

Como esta magnolia que florece porque sí, así fue su paso. Sencillo. Necesario. Hermoso.

Hoy doy gracias a la vida por estar viva y por sentirme viva, sí. Pero sobre todo, doy gracias por ustedes.

Porque sin ustedes, esta flor no habría florecido igual.

Y este dibujo no tendría esta mirada.

Gracias por hacer mi vida más amable. Por hacer que valga la pena el viaje.

De corazón, mí gratitud.

Campirela_

Nota:  Este proyecto de Ginebra me ha  ayudado para dar esas gracias sinceras a todos vosotr@s que compartís un tiempo ilimitado del vuestro en dejar un comentario en éste mi rincón. Mi gratitud siempre.

viernes, 6 de noviembre de 2026

Reto de Rebeca, Noviembre





 Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria, gracias.



NORMAS CONCRETAS:

En tu relato (de máximo 250 palabras) tienes que usar las siguientes palabras: alchachofa, tornillo y zapato. Haz que su uso tenga peso y sentido en tu historia.

Tienes hasta la medianoche del 30 de noviembre para participar (hora de España peninsular

Un hombre y un destino 

Manolo se levantó convencido de que aquel día iba a ser un hombre nuevo y ordenado.

Primero, intentó arreglar la puerta del armario con un *tornillo*. Acabó atornillando su propia camiseta a la puerta. Se pasó media hora dando vueltas como un tiovivo, pidiendo ayuda a gritos.

Segundo, se hizo una *alcachofa* al horno. La receta decía "20 minutos". Él la dejó dos horas. Cuando abrió el horno, la alcachofa le dijo, más o menos: "Manolo, ya estoy jubilada".

Y tercero, para arreglar el día, se puso sus mejores *zapatos* para salir a comprar el pan. Uno de vestir y otro de deporte. Llegó a la panadería y la panadera le dijo: "Manolo, cariño, ¿vienes o vas?".

Manolo volvió a casa, se quitó un zapato, se tropezó con el otro, se cayó encima de la alcachofa momificada y arrancó, por fin, la puerta del armario con su propio peso.

Se tumbó en el suelo y dijo: "Misión cumplida. He ordenado todo. Todo por el suelo.

Campirela _




                  Gracias, Rebeca 

 

                     Gracias Rebeca 


martes, 3 de noviembre de 2026

Convocatoria de los jueves 5/11/2026 *2 de 3 * Borges*

 Este jueves nos anfitriona Mónica, con tres sugerentes frases del gran Borges..

Vamos a ver qué relato me inspiran dichas frases..

Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria 



Los guantes 

El edificio tenía siete plantas y un ascensor que siempre olía a cerrado.

La pelirroja vivía en el séptimo. Yo nunca la había visto hablar. Solo bajar. Siempre a la misma hora. Con los mismos guantes negros, incluso en agosto.

Un día el ascensor se paró entre el tercero y el cuarto. Conmigo dentro. Y con ella.

No se encendió la luz de emergencia. Nos quedamos a oscuras.

Entonces dijo, por primera vez, en voz muy baja:

Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos...

Yo no supe qué contestar. La miré. No la veía, pero sentía sus guantes.

Me dijo: "Usted no me recuerda, ¿verdad?"

Y no. No la recordaba.

Se quitó un guante. Sentí su mano fría rozarme la muñeca y dejarme algo. Un papel doblado.

El ascensor se movió. Llegamos al bajo. Se abrieron las puertas y ella ya no estaba.

En el papel, con una letra misteriosa pude leer algo que no entendía.

Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.

Y debajo, una fecha. La de hoy. Y un número: 7ºB.

No subí de nuevo al ascensor. Subí corriendo por las escaleras. Abrí mi puerta.

En el suelo había un guante negro. Más allá, el otro.

La puerta del baño estaba entreabierta. El agua salía de la bañera. Y no era incolora.

Me arrastré hasta ella. Miré dentro.

Y eso que vi... eso que vi es lo que no me deja dormir.

Ahora estoy en un hospital. Dicen que es mental. Nadie me cree. Dicen que no hay pelirroja en el séptimo, que el 7ºB lleva años vacío, que yo misma llené la bañera.

Pero yo sé lo que vi. Sé que un monstruo me destrozó la vida aquella tarde.

Y sé que todavía lleva mis guantes puestos.

Campirela _


viernes, 30 de octubre de 2026

Haloween en la habitación Violeta

 Hay noches donde los espíritus vagan buscando almas o rindiendo cuentas entre los vivos, esa noche tiene nombre, Halloween... Y aquí comienza en un castillo de un solo dueño una invitación muy particular, espero que mi relato les haga pasar un buen rato....


Hay tres propuestas por el anfitrión, elegí la segunda, imprescindible que ellas vayan de alguna manera incluidas en el texto



Prendas de encaje blanco + cinta + sombrero de copa.



El Nudo

Subí por la escalinata del Castillo gótico, el eco de mis botines negros retumbaba en la piedra fría.

Llevaba un bodies blanco de encaje, tan fino que parecía hecho de niebla, ceñido a mi cuerpo como si siempre hubiera sido parte de mí. El encaje se abría en mi escote, pareciera dejar volar la imaginación.

Las medias blancas subían hasta mitad del muslo, sujetas por ligas que temblaban con cada latido mío. Debajo, mi piel se mimetizaba con el encaje.

Un toque de sangre falsa en la comisura de los labios, hacia ese efecto de noche de Halloween, pura en apariencia. Impura en intención.

En el centro, sobre una silla de terciopelo, un sombrero de copa negro esperaba a su dueño.

— Puntual — dijo él detrás de mí.

No me giré. Sentí su presencia ocupar toda la habitación.Alto, impecable, con ese sombrero ya en la cabeza. Se acercó y de su interior sacó la cinta. violeta. Del mismo color que las paredes que nos encerraban.

— Las manos — ordenó, suave.

Se las ofrecí. Sin dudar. Con las palmas hacia arriba.

Me cogió las muñecas. Su piel caliente contra mi pulso disparado. Pasó la cinta violeta sobre el blanco de mi encaje con una lentitud cruel. Una vuelta. Roce. Otra vuelta. Sus dedos se colaban a propósito entre la cinta y mi piel.

El juego acababa de comenzar.

El nudo quedó flojo a propósito. Podría romperlo, esa opción no pasó por mi mente.

Se inclinó. No besó mi boca. Besó el nudo entre mis muñecas. Un beso húmedo, lento, sentía como mis mejillas ardían.

— Tan blanca... — susurró, y tiró apenas de la cinta, lo justo para obligarme a dar un paso hacia él, para que mi pecho rozara su cuerpo.

Con la cinta tensa en una mano, con la otra levantó mí barbilla, me pasó el pulgar por la gota de sangre falsa de mi labio, para después saborearla.

— Si te dejo atada es porque confío en que sabrás esperar. Con las manos juntas y las piernas temblando por mí. ¿Sabrás?

— Sí — jadeé.

— Sí, ¿qué?

— Sí, Si es lo que desea.

Sonrió. 

— Buena chica. Así, con la cinta sobre mis muñecas, de blanco y temblando, estás perfecta para mi noche de Halloween.

Tiró suavemente y me pegó a él. Su sombrero de copa rozó mi frente, su boca quedó a un suspiro de la mía, sin besarme, rozando sus labios, saciando mi sed.

— Ahora te has unido a mi noche de Halloween — me susurró al oído, con voz de terciopelo oscuro —

La noche solo acababa de comenzar y mi cuerpo ya no era mío. Era un espíritu errante que había cruzado pasillos, siglos y sombras hasta esta Habitación Violeta.

Blanca, pura y dormida...

Hasta que tú, con una cinta violeta y un sombrero de copa negro, me devolviste a la vida. Con un nudo. Con un beso que no tocó mi piel, sino mi alma.

Hoy es Halloween. Esta noche todo puede pasar.

Los vivos se hacen espíritus. Los espíritus se hacen carne

                       Campirela_

martes, 27 de octubre de 2026

Convocatoria de los jueves 29/10/2026 La Nostalgia y el Tiempo/

              Bitácora Literaria



Este jueves, nos convoca  Nuria, nos deja una preciosa imagen de él  reloj y la belleza II (1964) de Itō Shinsui"

Estás frases son para que nos ayuden en la inspiración para escribir esta semana, pueden usarlas o no, ustedes deciden:

La nostalgia es ese perfume invisible que dejan los años en el alma; nadie lo percibe, pero lo reconoce en cada recuerdo.

El tiempo te enseña a soltar las manos, pero no consigue que tu corazón aprenda a despedirse

A veces, la melancolía acaricia el alma con manos suaves y recuerda que vivir también consiste en aprender a echar de menos.

La nostalgia es una carta que el pasado le escribe al corazón cuando el presente se queda demasiado callado.

El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes; solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior.


El tiempo se detuvo...

Ella volvió al jardín de bambú después de veinte años.

No porque lo hubiera planeado. El tren se equivocó de parada, o quizá fue ella la que se equivocó a propósito. Bajó en la estación donde ya no paraba nadie y caminó por el camino de tierra que todavía recordaban sus pies descalzos.

Y allí estaba él.

No tan alto como lo recordaba. Con más canas, con las mismas manos. Estaba arreglando la valla del viejo jardín de bambúes de su abuela, como si el tiempo no hubiera pasado.

— ¿Llegas tarde — le dijo él sin girarse.

Porque la reconoció por el sonido de sus pasos entre la hojarasca.

— El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes — contestó ella, y se le quebró la voz al decir:

Solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior.

Él se giró entonces.Y el mundo se paró.

No se abrazaron. No hacía falta. Se miraron durante un minuto entero que les devolvió los veinte años que habían perdido por orgullo, por miedo, por irse cada uno a una punta del mundo a ver si se olvidaban.

— ¿Te fuiste? — preguntó ella.

— Nunca — dijo él.

Se sentaron en el banco de piedra que seguía allí, medio roto, cubierto de musgo. El viento empezó a soplar y los bambúes comenzaron a sonar, ese era el sonido que en sus tardes en la ciudad echaba de menos y tanto añoraba.

— Yo creí que te había olvidado — confesó ella, con las manos entrelazadas para que no le temblaran —. Me casé, tuve una vida, tuve otras manos...

— Yo también — la interrumpió él, sonriendo con tristeza —. Pero hay cosas que el almanaque no entiende.

La miró.

— Solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior, ¿verdad? 6

Ella asintió, con los ojos llenos de lágrimas que por fin no eran de pena.

Porque entendió en ese instante que las hojas que habían caído eran las discusiones, la distancia, los años, los otros besos, las cartas que nunca se enviaron.

Pero la hoja que seguía temblando, ahí dentro, verde, terca, viva... era él. Siempre había sido él.

Él le cogió la mano. No como antes, con prisa de jóvenes. Se la cogió despacio, como quien sabe que ya no tiene que correr a ningún lado.

— ¿Te quedas? — preguntó.

— Ya no sé irme — dijo ella.

Y la brisa volvió a pasar entre los bambúes, llevándose por fin las hojas secas.

Campirela _

martes, 20 de octubre de 2026

Convocatoria del jueves 22/10/2026,#La Corbata voladora#

 Este jueves nos dirigen nuestras compañeras Patricia y Rosana con su propuesta de una corbata voladora, vamos a ver qué 💡 idea se nos ocurre.

Os dejo enlace en azul para poder visitar a todos los que este jueves nos acompañen , gracias y feliz semana para todos.


martes, 13 de octubre de 2026

Convocatoria del jueves 15/10/2026 "Comentamos pero no Juzgamos"

 



Este próximo jueves, nuestra anfitriona nos deja un ramito no de violetas, pero sí de frases que son dignas de reflexionar; he elegido dos, porque en ellas he visto un antagonismo que con un puente imaginario podríamos entrelazar, y bueno, espero que os guste. Más relatos los encontraréis pinchando en la imagen de arriba. Muchas gracias, Tracy.

Dos maneras de caminar el mundo



Dicen que “la comodidad interior la tienen quienes han recibido mucho amor de sus padres”. Quizá por eso hay personas que avanzan por la vida con una calma que no se nota, una especie de refugio íntimo que no hace falta explicar. Es como si llevaran dentro una habitación ordenada, donde todo encaja sin esfuerzo.



El otro día caminado vi un cartel, alguien había escrito: “Soy el único que se está quedando sin gente que le caiga bien.” Esa frase me dio que pensar, seguramente detrás de ella habia una hisoria. Sonaba a alguien que camina sin esa habitación interior, alguien que aprendió a defenderse antes que a confiar, alguien que mira el mundo con un gesto que no es dureza, sino cansancio.

Entre una frase y la otra hay un puente invisible: la diferencia entre quienes crecieron con un suelo firme y quienes aún buscan un lugar donde apoyar el alma sin que tiemble los cimientos de su existencia.

Comentamos, sí. Pero no juzgamos. Porque cada persona viene de un origen distinto,y no todos tuvieron la misma luz para empezar.

Campirela_